
Estaba tras el sillón de ver televisión, solo miraba tu nuca llena de pelos canos y saque el puñal de mis pantalones me lance apresuradamente a tu cuello, lo destroce por completo rompí tus venas, una tormenta de sangre mojó mis manos y sentí la satisfacción mas grande del mundo, te había matado, estabas muerta, completamente muerta, no podrías mas conmigo, eso ya había terminado, pobre de ti me susurre yo mismo, estaba solo en la habitación que suelo ocupar, ya no había tiempo de retrocederlo a ese del que te estaba hablando el tiempo, y así fue, sin mas contratiempos ni siquiera ese, tan maleducado, silencioso, fugaz…
Hace apenas dos minutos me di cuenta que no debí matarte… pero ya es tarde… me haces falta …
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